¿Es posible hacer que el acto de volar sea más consciente? La pregunta que aterrizó con Iberia en Conde Duque

¿Es posible hacer que el acto de volar sea más consciente? La pregunta que aterrizó con Iberia en Conde Duque

En la tercera edición de Madrid Design Festival la sostenibilidad ha estado más que presente en su programación. Resaltando y poniendo el valor el aspecto funcional del diseño, su capacidad transformadora, su dimensión social y pedagógica, el uso de nuevos materiales o el consumo responsable.

En este marco la instalación Espacio Iberia Aeroconsciente subrayaba los valores principales de sostenibilidad de la propia compañía: digitalización, gestión de residuos y reducción de peso en cabina. E invitaba así a los visitantes a reflexionar en torno a cuestiones como la reducción de residuos, la relación del peso de los alimentos con la sostenibilidad o cómo hacer de éste un mundo más responsable. Todo esto a través de tres instalaciones planteadas desde el geodiseño, el food design y el diseño experiencial, cada una.

La acción se situaba dentro de la iniciativa Talento a bordo de Iberia, patrocinador del Festival, destinada a apoyar el talento español en sus diferentes disciplinas, y que nace del compromiso de la aerolínea con sus objetivos de sostenibilidad. La instalación que pudimos ver en Conde Duque del 7 al 16 de febrero fue ideada por Viernes y Lo Mínimo, y participaron en ella los artistas Elsa Yranzo, Hyperstudio y Joel Blanco; así como la dj y productora de música electrónica LANOCHE —que firmó la banda sonora del espacio—, con la colaboración del estudio de arquitectos Plutarco.

De entrada, la instalación La intimidad digital de Hyper Studio nos hacía repensar nuestra relación con los procesos digitales tomando como punto de partida el proceso de digitalización llevado a cabo por Iberia con el fin de reducir el uso de papel y otros materiales. La instalación del estudio madrileño permitía experimentar la tecnología de manera personal e interactiva, cuestionándonos cómo nos construimos a través de los procesos digitales y cómo estos forman parte de nuestra intimidad.

La segunda instalación de la propuesta, Placego de Joel Blanco, invitaba al público a reflexionar acerca de la gestión de residuos. Haciéndonos viajar a una serie de lugares imaginarios, generados por el artista, poblados por extraños seres con un fin claro: reducir a cero la producción de residuos en un viaje del que únicamente se obtiene el recuerdo de la instantánea.

Como final del recorrido, la food designer Elsa Yranzo presentaba Hábito de la levedad, una propuesta que partía de la práctica de Iberia de reducir el peso de los elementos que integran la cabina. Dando un paso más, la instalación ponía el foco en el peso y la densidad de los alimentos, tomando como línea de investigación la pérdida del sabor de la sal en las alturas, que es nada más y nada menos del 30%. Representando el peso del que se podría prescindir en las comidas de cada trayecto.

Tres instalaciones de la mano de Iberia en Conde Duque entre el arte, la experiencia y la investigación con el fin de poner en primer plano una de las cuestiones clave en la estrategia de la compañía: hacer que volar sea cada vez más sostenibles.

Fotografías © Sebastián Bejarano

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